El hierro se lo puede encontrar en dos formas diferentes: hierro hémico presente en los productos de origen animal y el no hémico que está contenido en los vegetales.
El hierro que se encuentran en las carnes se absorbe más fácilmente que el de origen vegetal ya que la asimilación del mineral no hémico, está supeditada por la presencia de otras sustancias: fibras, ciertos metales, u otros componentes de la dieta que pueden llegar a impedir su absorción.
Fuentes de hierro
Hémico
* Pescados y mariscos: mejillones, almejas, berberechos, ostras, sardinas, boquerones, calamares, pulpo, rape, cigalas, langostinos, gambas, vieiras, pescadilla, lubina.
* Carnes: buey, caballo, cerdo, cordero, conejo, pato, pollo, pavo, ternera, hígado, de ternera y de cordero, embutidos, salchichas, codorniz y perdiz.
No hémico
* Legumbres y cereales: garbanzos, lentejas, frijoles, habas, judías, guisantes, galletas, arroz integral, pan integral y soja.
* Verduras, hortalizas y frutas: espinacas, acelgas, escarola, ajo, brócoli, perejil, coles, alcachofas, remolacha, rábanos, puerros y fresas.
* frutos secos: almendras, pistachos, pipas, avellanas, nueces, piñones y frutas deshidratadas.
Para asegurar la ingesta adecuada de este mineral es importante encontrar un balance entre alimentos con hierro hémico y no hémico, por ejemplo las lentejas son una fuente muy rica de este mineral pero es conveniente acompañarlas con una porción de carne para que el organismo pueda absorber con más facilidad los nutrientes ya que el hierro vegetal se asimila mucho más si se lo acompaña con el de origen animal.
Para una mayor información sobre las propiedades y las pautas a seguir para saciar los requerimientos diarios de este micromineral esta nota les será de mucha utilidad.