Con la práctica totalidad de la bajura trabajando, la mayor parte de las lonjas de Galicia han reabierto sus puertas. Incluso el Muro, cerrada a cal y canto desde hacía cinco días, volvió ayer a la normalidad y las subastas se realizaron en el interior, no fuera del edificio, como la madrugada previa. Siguen con el candado echado la de Marín y las de A Mariña, aunque parte de su flota artesanal ha retomado la actividad y vende en otros puertos. Es el caso de O Vicedo, que se repartió entre Cedeira y Cariño, o la marinense, que se fue a Portonovo y a Vigo.
Y la normalización parcial ha conseguido moderar un poco unas cotizaciones que estaban a punto de convertir el pescado en artículo de lujo, con precios que ya quisieran los armadores en otras épocas del año. «Así da gusto», comentaba ayer un profesional de Ribeira. Y no es extraño, por el kilo de congrio que habitualmente se oferta a un euro se llegaron a dar hasta 5,8 en la subasta del miércoles. Ahora bien, en Santa Uxía venían de dos semanas justas de desabastecimiento y en la primera subasta en condiciones se consiguieron hasta ocho euros por la pescadilla grande. También Muxía, que ayer reabrió sus puertas concitó la atención de compradores de toda Galicia, que llegaron a pujar 600 euros por una caja de merluza, a 31 euros el kilo.? Cosa distinta es el Berbés, donde van ya cuatro días consecutivos de subastas a pesar del paro de la altura. Las lonjas viguesas recibieron un total de 43.000 kilos de pescado y casi 7.000 de mariscos, básicamente almeja. Los precios se han ido moderando a lo largo de la semana, dada la entrada paulatina de más especies y cantidades. De hecho, las sardinas podían comprarse ayer por cuatro euros en las pescaderías, cuando hace tan solo una semana su precio era de hasta siete euros. Con todo, se espera un nuevo repunte de los valores de cara a la festividad de San Xoán.
Las instalaciones viguesas tuvieron que ser de nuevo custodiadas por la policía nacional, ya que un grupo de piquetes formado por cerca de 80 personas intentaban impedir la entrada y salida de vehículos con pescado. La presencia de los agentes en las zonas de subasta se inició ya el pasado lunes, aunque ese día los agentes se personaron sobre las nueve de la mañana, en tanto que los piquetes bloquearon hasta esa hora la entrada de ocho camiones con pescado de importación. A partir de ahí, protegen los accesos portuarios desde primeras horas de la madrugada.
También en Cedeira se sigue subastando con protección de la Guardia Civil, pero ya no hay tantos agentes ni el cerco es tan estrecho como el del pasado lunes.
Incógnitas
En el Muro se volvió ayer a la normalidad. Tras cinco días de parón, la subasta se celebró sin incidentes, aunque es posible que hoy vuelva a cerrar sus puertas. Los primeros barcos de cerco llegaron a partir de las 4.30 horas y descargaron ante la atenta mirada de varios agentes . La flota de bajura intenta salvar una semana que, tras la de Navidad, es la que reporta mayores beneficios. Un dispositivo policial, compuesto por varios furgones de antidisturbios velaba por el mantenimiento del orden, pero los piquetes no hicieron acto de presencia. «Xa hai actividade outra vez porque os piquetes tamén teñen cu e a xente está xa moi farta da folga», apuntaba un exportador. Los vendedores lamentaban las cuantiosas pérdidas que la situación ha provocado y la actitud de los armadores. Sin embargo, el pescado no fue abundante en el Muro, como aventuraban los minoristas.
Mientras, la patronal Cepesca decidió ayer mantener el amarre. Volverá a reunirse el martes para «evaluar la situación».