Estómagos llenos, bolsillos vacíos

23-12-2007

Estómagos llenos, bolsillos vacíos

Comprobamos las variaciones de precios ante las fiestas en un año marcado por las subidas en el sector alimentario

M.FERRAGUT. PALMA. "Es una barbaridad", farfullaba Antonio mientras paseaba por el mercado el pasado día 21 de noviembre. "Está todo por las nubes", decía mientras miraba los precios de los puestos de frutas y verduras, "espero que no suba mucho, porque si no...".
Un mes más tarde comprobamos, fijándonos de nuevo en los precios y calculadora en la mano, que las esperanzas de este jubilado han sido en vano, por lo menos en determinados productos. Aunque también los hay que no han subido o incluso han bajado su precio, algunos alimentos han doblado su coste.
Las familias cuando van a comprar para preparar la despensa de cara a las fiestas navideñas ya lo hacen con resignación, a sabiendas de que como más o menos todo el mundo consume lo mismo, estos "productos estrella de la Navidad" suben su valor de una forma notable en algunos casos y escandolosa en otras. Este año, además, los bolsillos de los consumidores ya llegan desgastados por la progresiva inflación que ha sufrido el sector alimentario.
"¿Y qué tenemos que hacer?", dice Francisco Ferrer con resignación. Este pensionista que se encarga de hacer la compra cada día explica que sabe que cada vez el dinero cunde menos, pero que tampoco se da cuenta de si los precios son excesivamente altos o no: "Mi mujer me da la lista y yo vengo y compro lo que pone, pero está claro que no gastamos mucho porque tampoco hacemos compras muy grandes, ¡menos mal", dice sonriendo.
María del Mar Zanoguera es carnicera y explicaba en noviembre que si bien es cierto que los precios habían subido por aquellos meses "un poquito", en realidad "se notó más en verano" y además sólo afectó a determinados productos como el pollo o los huevos, que a lo largo de este año se han encarecido unos 20 céntimos. María del Mar cuenta que sí es cierto que la gente protesta, más que antes con los precios, pero indica que esta actitud responde a veces a "a la costumbre o por que lo han oído por la tele" más que a una subida real y notable.
Otro factor apuntado por esta mujer es que los consumidores no sólo están agobiados porque la cesta de la compra ha subido, sino porque la vida en general se ha encarecido. " Han subido los intereses de los préstamos y aquellos que antes pagaban 800 euros de hipoteca ahora pagan más de 1.000", explica, "la gente protesta más por eso, porque lo cierto es que los precios más o menos son los mismos", afirma.
La carnicera indicaba hace un mes que, en contra de lo que se cree la gente, no todo sube por Navidad y precisaba que quizás el pollo y el cerdo bajaban y todo. El pollo, alimento quizás no muy popular en estas épocas de ´delicatessen´, se ha mantenido estos meses en 2,95 euros. La ya famosa recomendación gastrónomica (y económica) del Gobierno para estas fiestas, el conejo, tampoco ha sufrido ninguna variación y sigue costando 5,90 euros.
"Aunque sea más barato, en mi casa desde luego que no comeremos conejo", aseguraba Pilar Soria el pasado viernes momentos antes de preguntar el precio de la lechona. "Depende, hija", le respondía la carnicera, "van de 69 a 75 euros la pieza". Pilar encargó una lechona "aunque sea algo caro" porque "es lo que comemos siempre por Navidad, es lo que toca, no conejo".
En un mes la lechona ha sido el producto cárnico que más se ha encarecido, con un incremento del 40,8 por ciento. Le sigue el pavo, que ha sufrido un aumento del 14,2 por ciento ya que antes costaba 4,90 euros y ahora está en los 5,60; y el entrecote de ternera, que ahora se vende a 21,50 euros el kilo, 50 céntimos más caros que hace cuatro semanas. Las familias que opten por tomar cordero en estas fechas verán que ha subido un 1,7 por ciento, y su precio actual es de 11,90 el kilo (15,80 les costará a aquellos que prefieran disfrutar de un cordero lechal).
Los pescados y mariscos constituyen otra de las grandes opciones para los banquetes navideños y son los que han sufrido el mayor incremento. El producto más caro dentro de este sector es el bogavante, que ha pasado de costar menos de 19 euros por kilo a los 59 que vale ahora, lo que supone un aumento del 212 por ciento. Las almejas son ahora un 36,90 por ciento más costosas que hace un mes, lo que implica un desembolso de 18,90 euros por kilo frente a los 13,80 que suponía antes.
Las gambas y las cigalas de tamaño grande han experimentado aumentos de alrededor del 15 por ciento, y el pulpo del 14,1. Aquellos que en el mes de noviembre quisieron comer una langosta, pagaron la nada despreciable cantidad de 150 euros por kilo, ya que en estas épocas ha de encargarse a viveros de Barcelona; los que quieran disfrutar de este crustáceo en Navidad se enfrentan a un gasto de hasta 170 euros.
El pescado más costoso ahora es el cap-roig con un precio de 42 euros por kilo (resultado del incremento del 31 por ciento que ha experimentado este último mes). No obstante la especie que se vende más barata normalmente, la merluza, es la que más ha visto subir su precio con un 43 por ciento de aumento, seguido por el rape que ha crecido un 41,3 por ciento.
"Esto del euro nos ha matado", dice Toñi Suarez, encargada de un puesto de frutas y verduras del mercado del Olivar, "se nota que la gente compra menos". Cuenta que ella también tiene la cartera resentida ante la escalada de los precios: "Antes iba al supermercado y me compraba los yogures a dos euros", explica, "y lo de la leche... ha subido más de un 120 por ciento, es increíble", añade.
La piña es otra de las grandes protagonistas de esta particular carrera tarifaria. Quienes deseen poner el punto y final a sus cenas y comidas navideñas con una ración de piña, pagarán estas fiestas 3,80 euros, frente al euro y medio que había que desembolsar hace apenas un mes. Llama la atención también la ascensión del precio del kilo de manzanas ´starking´ que es ahora de 3,20 euros, "algo que es un absurdo", tal y como señalaba Toñi.
Ante todo esto, se agradece que el kiwi, las clementinas y las cerezas hayan bajado su precio. Incluso el de las uvas, elemento que no faltará en la despensa de ninguna familia, ha disminuido un 8,5 por ciento.
En las verduras, los aumentos más destacados son los que han sufrido las berenjenas y las judías, con subidas del 50 por ciento, y las cebollas, que con un precio un 25 por ciento superior al de noviembre, cuesta ahora un euro y medio el kilo.
La evolución del precio del tubérculo a lo largo de este año es "un verdadero escándalo", según Carmen Pina, una mujer de 63 años, asidua de plaça y veterana ya en el tema de la cesta de la compra. "Es cierto que todo está carísimo", dice Carmen, "pero ¿y qué vamos a hacer? no podemos dejar de comer", afirma. Esta mujer de 63 años que va cada día al mercado , explica que también es cuestión de "saber buscar" porque "hay cosas que de un puesto a otro varían casi un euro". Está claro que la calidad también puede variar y por eso Carmen recomienda "ir con ojo" y sobre todo "mucha paciencia para ir recorriendo todos los puestos y comparando".
Seguramente tanto Carmen como el resto de consumidores agradezcan que al menos algunos de los productos básicos que han estado este último año en el punto de mira por su progresivo encarecimiento, como la leche o el pan, se hayan mantenido estable en este último mes.
En la mañana del viernes, los mercados de Ciutat ya estaban repletos de gente aprovisionándose para las fiestas. También había muchos, como Carmen, que al enterarse de que el lunes los puestos atenderán al público, optaron por esperar. Hoy los comercios están abiertos para aquellos a los que les falte por comprar algún regalo. Se recomienda elegir con la cabeza a pesar de las prisas, para que la Navidad no nos deje a todos con los bolsillos vacíos.

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