Hay que dedicar parte de lo que se ingresa en lonja a comprar alevines

03-04-2008

En Japón lo han intentado con 80 especies, pero se han quedado con cinco. En Galicia ya van por dos: el rodaballo y el bogavante. José Carlos Mariño, coordinador del plan de repoblación de especies marinas de Galicia, abrió ayer en el Palacio Zabiel de Mutriku las terceras jornadas sobre acuicultura. Las sesiones continúan hoy con las charlas de otros expertos.

- ¿Qué especies marinas están repoblando en Galicia?
- En 2003 se celebró una reunión para analizar cuáles serían las especies susceptibles de ser repobladas. Como primera opción se eligió el rodaballo, porque las capturas habían caído, tiene un alto valor comercial, las técnicas de cultivo estaban desarrolladas y se trata de una especie más o menos sedentaria.
- ¿Cuándo empezaron con la suelta de alevines?
- La repoblación se encuentra en una fase experimental. Entre 2005 y 2007 se soltaron unos 25.000 ejemplares, y este año otros 5.000. Lo que queremos hacer es evaluar si realmente el rodaballo en crecimiento puede ser apto para la repoblación. Estamos empezando a recuperar algunos de estos ejemplares, que tienen las mismas características que las del medio natural. Tanto en el contenido en grasa, como en crecimiento y otros parámetros son muy similares. Tienen muy buen aspecto y son prácticamente idénticos a los rodaballos del medio natural.
- ¿Marcan todos los ejemplares?
- Sí, estamos marcando todos con unas etiquetas plásticas que van ancladas en el animal.
- También han comenzado a soltar bogavantes. En este caso, ¿cómo los marcan?
- Estamos muy esperanzados con los bogavantes. El año pasado soltamos unos 6.000 ejemplares de aproximadamente unos 5 ó 6 centímetros, que más o menos es el tamaño de un dedo. Tienen de 6 a 7 meses y en este caso el marcaje es más complicado, porque cada vez que cambian de muda perderían la marca del caparazón. Entonces la marca tiene que ser interna. En este caso lo que hacemos es introducirles una especie de mini tarjeta magnética de un milímetro de grosor con un código. Así darán positivo al pasarlos por un detector de metales.
- ¿Y tienen detectores?
- La suelta de bogavantes se realizó en una zona concreta, en la costa del municipio coruñés de Lira. Allí los marineros están informados y saben que si pescan un bogavante tienen que llamar al servicio de guardapescas, que son los que tienen detectores. No podemos dejar un detector a cada marinero porque resultaría muy caro.
- ¿Han comenzado a recuperar estos bogavantes?
- Los soltamos el año pasado y seguramente hasta este año, en el que estimamos que tendrán unos 15 centímetros, no empezarán a caer en los aparejos de pesca, porque el bogavante pequeñito vive casi encerrado. Ya se ha cogido algún ejemplar suelto, pero calculamos que entre este año y el siguiente ya tendremos ejemplares del tamaño de una cigala.
- ¿Qué papel puede jugar la repoblación mientras los caladeros se agotan y la demanda crece?
- La repoblación es una herramienta más de gestión pesquera. Al igual que existen las épocas de veda o el límite de tallas mínimas, la repoblación es una más de esta serie de medidas que se toman para controlar que los stocks no se vayan agotando. Lo interesante de la repoblación no es que cada marinero vaya a pescar uno de los rodaballos que soltemos, sino que ese rodaballo pase a formar parte del stock y tenga sus 'hijos'. Dedicarnos sólo a recuperar lo que soltamos no tiene sentido, sino que el objetivo es que pasen a formar parte de la población natural. La experiencia hasta ahora es muy buena, y los resultados se verán a medio y largo plazo, cuando esos rodaballos sean madres de los que realmente se pesquen.
- ¿Cuáles son los costes de la repoblación?
- Lo que buscamos en Galicia, siguiendo un poco a Japón, que es el país de referencia, es que los costes sean asumidos tanto por el gobierno como por el propio sector. Por ejemplo, un porcentaje de lo que se vende en lonja, entre un 1% y un 0,5%, podría destinarse a la compra de alevines. Se trata de implicar al propio sector, que es el beneficiario.
- ¿Con cuántas especies trabajan en Japón?
- Probaron con 80, pero funcionan con cuatro o cinco. La que más, la platija japonesa. Cada prefectura tiene unos criaderos que pertenecen al estado y esos criadores venden los alevines a las cofradías. Cada cooperativa o cofradía compra los que estima oportunos y 'siembra' el mar.
- ¿Y el resto de las especies?
- También sueltan una especie parecida al pargo, que es de la familia del besugo, langostinos y un molusco de la familia de las vieiras. También salmón.
- Además de bogavantes y rodaballos, ¿están experimentado con alguna otra especie en Galicia?
- Ahora mismo, lo ideal es que los ejemplares sean hijos de progenitores naturales, que no sean mejorados genéticamente para el engorde ni nada. Se trata de coger especies salvajes, traerlos a la tierra y esperar unos dos o tres años a que se adapten para que puedan madurar. En el caso de los besugos lo que estamos haciendo ahora es traer ejemplares del medio natural. Estamos en una primera fase.
- El aspecto genético tiene una gran importancia...
- La influencia genética es muy distinta en la repoblación de ríos y en el mar, donde el mapa genético es bastante similar. De todas formas, cuando se pone en marcha un plan de repoblación se plantean unos supuestos, como si existe un número mínimo para evitar una posible consanguinedad y que se empobrezca genéticamente a la población natural.
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