Un buque oceanográfico solo capturó tres ejemplares en los 96 lances que hizo durante este año y el anterior
A falta de otros datos, se especula que podría deberse a cambios de las condiciones oceanográficas
No hay una explicación concreta, pero las dos últimas campañas de evaluación del caladero parecen concluyentes. La cigala está en vías de extinción en una extensa área marina de la costa atlántica gallega, frente a las rías de Vigo y Pontevedra. Hace justo una semana que el buque oceanográfico Emma Bardánconcluyó la segunda prospección que hizo en los dos últimos años para comprobar los recursos de esa especie. Y los resultados no pueden ser más desalentadores: en los 48 lances que hizo en el 2006, capturó dos cigalas, y este año largó las mismas veces la red de arrastre, pero solo logró pescar una.
Obtener los índices de biomasa y de distribución de tallas de la cigala era el objetivo. Para contribuir a la recuperación de ese crustáceo, está vedada un área de unos 2.000 kilómetros cuadrados de la costa atlántica, al norte del paralelo 42 y al oeste del meridiano 9. Ahí y en los alrededores largó los aparejos el Emma Bardán .
José Manuel Sánchez Morá, subdirector general del Caladero Nacional, desveló esos datos ayer, en la segunda y última jornada de las Xornadas Técnicas de Pesca de Celeiro. No dudó al calificar la situación de la cigala de «dramática, trágica», hasta el punto de que considera «poco menos que imposible» recuperar esa especie porque están en un «colapso casi absoluto».
?«Artes dañinos»
Eso no significa que haya dejado de pescarse cigala en el Cantábrico-noroeste. Datos del Instituto Español de Oceanografía (IEO) y de la Secretaría General de Pesca cifran en 30 toneladas las descargadas en lo que va de año, casi la tercera parte de las 80 declaradas durante todo el 2006, y mínimas comparadas con las 660 y 680 que computó en 1994 y 1995 el ICES (siglas, en inglés, del Consejo Internacional para la Exploración del Mar).? ¿Explicaciones? Sánchez Morá se remite a las opiniones de los científicos que estudian los recursos de ese crustáceo en Galicia y el Cantábrico. «No creen» que tenga que ver con la marea negra que hace cinco años provocó el Prestige , aunque especulan con cambios de las condiciones oceanográficas, como temperaturas o hábitat, aunque «también pueden ser culpables ciertos artes de arrastre no adecuados, dañinos para el medio», que Morá no especificó.
La merluza sí mejora
Mejor panorama presenta la evaluación del plan de recuperación de la merluza. Los últimos datos del ICES desvelan que la biomasa pasó de las 7.600 toneladas del 2005 a las 19.560 actuales. Una «recuperación notable», atribuida a un sorprendente aumento de los reclutamientos, con puntos negros. Morá los explicó: a pesar de las restricciones, la mortalidad por pesca se elevó un 35%, continúan creciendo los descartes y hay un alto porcentaje de ejemplares de talla no reglamentaria. Como «posibles explicaciones» al incremento de las capturas, citó un «control deficiente o declaraciones no ajustadas a la realidad, de unas especies por otras».
En cualquier caso, continuando con el plan de recuperación que la Unión Europea aplica desde el 2005, arrastreros de litoral, volanteros y palangreros de fondo que capturen más de 5.000 kilos de merluza anuales podrán pescar el año que viene un total de 195 días, 21 menos que los 216 iniciales de este año. Ante las quejas de armadores, el subdirector del Caladero Nacional reconoció que se desconoce cuánta pescan los barcos no afectados por el plan.