Los mariscadores extrajeron a lo largo del pasado año cerca de cinco millones de kilos de esa especie
De la ría de Noia salió en el 2007 casi la mitad de la producción que hubo de ese bivalvo en toda la comunidad
Los biólogos ya habían anticipado antes de que acabara el 2007 que la cosecha de berberecho de ese año en Galicia estaba llamada a dejar estela por la excepcionalidad de la calidad del producto extraído. Sus pronósticos se cumplieron en talla y también en cantidad, hasta el punto de que la producción, que ascendió a un total de 4,7 millones de kilos, se sitúa como la mejor del último decenio. Dichas capturas, subastadas en cuarenta lonjas, generaron unas ventas de casi 18 millones de euros.
Casualmente fueron los tres últimos meses del 2007 los que supusieron un punto de inflexión sin precedentes, y en especial septiembre y octubre, en los que se sobrepasó por primera vez en diez años la barrera del millón de kilos de berberechos extraídos en solo 30 días.
¿Habrá tenido algo que ver en estas espectaculares cifras el cambio climático? Los científicos no son tajantes al respecto, al menos de momento, pero lo cierto es que ese llamativo volumen de capturas se corresponde, en el plano meteorológico, con uno de los otoños más secos que se recuerdan en décadas en Galicia.
El hecho de que durante el pasado año no se registraran riadas como las del 2006 ayuda también a entender por qué la cosecha de bivalvo obtuvo matrícula de honor. Cuando se concentran precipitaciones de gran intensidad en un intervalo corto de tiempo, los ríos saturan de agua dulce los bancos marisqueros, provocando que la salinidad caiga por los suelos y firme la sentencia de defunción en masa de berberechos y almejas.
El viento, las temperaturas, los niveles de fitoplancton y las corrientes marinas se aliaron formando un cóctel propicio para que la cosecha gallega de berberecho se viera el pasado año incrementada en 1,3 millones de kilos respecto al 2006, y en cerca de dos millones si se compara con los resultados obtenidos en 1997.
Las causas de esta resaltable mejoría se podrán discutir, pero en lo que no cabe disensión alguna es en que a la ría de Noia no hay quien la apee del trono. Prácticamente la mitad del berberecho que se recoge en Galicia sale de esas aguas, y lo mismo ocurre con la facturación. Y no hay que ir muy lejos para encontrar a las otras cuatro cofradías que marcaron el paso de las capturas durante el año 2007, concentradas todas ellas en el estuario arousano: Carril, Rianxo, Vilanova y Cabo de Cruz.
El caso noiés es, sin duda, paradigmático. Si en Galicia la producción de bivalvo no paró de trepar en el último decenio, en la citada ría rompió moldes.
Los productores de Noia echarán el cerrojo el próximo jueves a una campaña que iniciaron el pasado septiembre y que tuvieron que suspender temporalmente en dos ocasiones: al inicio, porque el berberecho estaba aún ovado; y en enero, porque los precios se devaluaron.
Los profesionales no recuerdan haber vivido nunca una temporada extractiva como esta a la que están a punto de colgarle el letrero de cerrada hasta el otoño. Cuando aún faltan unos días para que los arenales se tomen un merecido descanso, los mariscadores llevan retirados más de dos millones y medio de kilos de bivalvo y ya rompieron su techo histórico de facturación, al rozar los 15 millones de euros.
Por cuatro
La producción de esta campaña cuadruplica la que se registró en la temporada 1997-1998. Y la cofradía noiesa cuenta con que los resultados sean aún mejores cuando el criadero de semilla que están construyendo en O Freixo entre en servicio. Para entonces, confían en poder trabajar durante ocho meses al año en vez de los seis que lo hacen actualmente.