Un inmenso volumen de materia prima llegó a la comarca en contenedores procedentes de Vigo
Las descargas de pescado congelado en los puertos de Ribeira y A Pobra descendieron en 53.000 toneladas
El 2007 no fue un buen año para las descargas de túnidos en los puertos de Ribeira y A Pobra. Las empresas relacionadas con el sector conservero de la comarca achacan esta situación a la escasez de túnidos que está padeciendo el Índico. Esta anomalía provocó que las firmas se aprovisionasen de pescado procedente de Indonesia. Este cambio obliga a trasladar la mercancía en contenedores que van directamente a las factorías desde los muelles de Vigo o Marín.
Las cifras son demoledoras. Según los datos facilitados por Portos de Galicia, el pescado congelado que pasó por las básculas de ambas localidades el año pasado alcanzó las 112.000 toneladas, 53.000 menos que en el 2006. La cifra es la peor de la última década. El récord de descargas se produjo en el 2001; cuando en los dos términos barbanzanos se alijaron 224.000 toneladas, más del doble que en el último registro.
Por concellos, Santa Uxía sale peor parada. La caída es más que vertiginosa. El año pasado los camiones se llevaron 26.300 toneladas de pescado congelado, mientras en el 2006 la cifra quedó fijada en 58.900, más del doble. En el 2001, se contabilizaron 97.000 toneladas.
El descenso en la villa pobrense es mucho más suave. Aún así, la disminución también es importante. Los datos del año pasado reflejan unas descargas de 86.000 toneladas de túnidos. En el 2006, se detuvieron al alcanzar las 107.000 toneladas.
Cambio de posición
Este sustancial retroceso tiene una sencilla explicación. Representantes de empresas conserveras y de consignatarias que se dedican a descargar los buques que llegan a la comarca, señalan que la pesca tiene ciclos. El atún escaseó en los últimos tiempos en el Índico, que es donde faenan principalmente los barcos propiedad de firmas barbanzanas, por lo que las factorías tuvieron que recurrir a Indonesia para aprovisionarse de materia prima con la finalidad de seguir trabajando.
Manuel Fontao, gerente de Albacora, indicó que las capturas fueron muy malas y que hubo que optar por la compra de pescado procedente de países asiáticos. Los buques que estaban en esa zona ya se movieron y ahora, la mayoría, están faenando en el Atlántico y con óptimos resultados. «A situación está a mudar. Nas últimas semanas o número de barcos nos peiraos da Pobra e Ribeira xa está aumentando».
El temor de sindicatos y trabajadores a que los empresarios trasladen sus factorías a otros países es infundado, según comentó Manuel Fontao. Dijo que fue un hecho circunstancial, que poco a poco va a cambiar y que la tranquilidad regresará a los muelles. «Aquí, as fábricas están todas en pé e traballando con normalidade».
En términos similares se pronunció Javier Camino, portavoz de la factoría Frinsa de Ribeira. Comentó que las capturas en el Índico fueron muy escasas, por lo que hubo que recurrir a otras posibilidades para poder seguir envasando. Reconoció que este año ya se presenta mucho mejor. La situación preocupa a numerosos profesionales que se dedican a la descarga, pues cuando hay varios barcos se necesitan unos trescientos estibadores.