Un proyecto experimental para la cría y desarrollo de la centolla gallega en cautividad y su ulterior destino para la crianza industrial y su llegada al mercado en cantidades suficientes, ha sido abandonado de golpe por el Instituto Español de Oceanografía por el tijeretazo de los Presupuestos Generales del Estado a los planes nuevos de I+D+i en temas marinos. El plan es novedoso en cuanto a su metodología, aunque no en cuanto a que se haya intentado antes la crianza en cautividad.
Lo cierto es que el proyecto nuevo trataba de realizar el engorde y maduración de la centolla en granjas ubicadas en bateas en la zona de Cangas. Pero la flaqueza de los Presupuestos ha obligado a los investigadores a abandonar el proyecto de forma momentánea, al menos hasta el año 2011. Hasta el momento, los intentos habían sido relativamente poco halagüeños. La mortandad de los individuos era inasumible. La cría se desarrollaba en cubas en las dependencias del IEO, pero su resultado no fue satisfactorio.
El nuevo intento iba, precisamente, buscando una ruta alternativa al fracaso anterior. Se trataba de criar las centollas en recipientes especiales en aguas de la ría, enjauladas y sujetadas con el artefacto flotante por medio de cuerdas. El problema radica en que esta especie muta el caparazón con bastante frecuencia, de modo que se quedan desprotegidas frente a sus congéneres.