La versión congelada de los mariscos navideños reduce la factura un 75%

16-12-2007

Los percebes del mar del Norte se han popularizado, con precios entre 18 y 20 euros el kilo

La diferencia fundamental radica en que los productos proceden de otras latitudes y no de Galicia


A una semana para las grandes comilonas de Navidad, los precios de los mariscos se espera que comiencen a dispararse. Las subidas en lonja y en los mercados ya empezaron a notarse a finales de la pasada semana, aunque mucho menos que en años anteriores, según aseguran las placeras. Pero si se mantiene la tradición de otros años, en algunas especies como el percebe, la nécora o el camarón, el coste prácticamente se duplicará.

Sin embargo, en plena crisis económica y con numerosos compromisos para el mes de diciembre, a muchas compradoras no les preocupa esta subida del marisco y el pescado. De hecho, ya han hecho el menú de Nochebuena a base de marisco. Pero congelado.

Porque el hielo parece haber democratizado los banquetes de Navidad. Casi el mismo menú puede llevar a costar la cuarta parte si se elige el producto congelado en lugar del fresco. Es decir, de pagar solo en producto casi 120 euros por cabeza puede pasarse a apenas 30 euros si el producto viene congelado de origen, según los precios encontrados en los comercios gallegos y pescaderías la pasada semana.

En tiendas de barrio, supermercados y grandes superficies pueden encontrarse en estas fechas desde los tradicionales langostinos congelados a productos más sofisticados como langosta, bogavante o incluso percebe, un marisco que hasta hace poco se consideraba que era imposible venderlo congelado. Lo que sí es cierto es que ninguna de las marcas revisadas, dos españolas y tres foráneas, congelan el percebe gallego, sino que optan por el procedente de las rocas del mar de Norte. Los precios -entre 18 y 20 euros el kilo- se distancian mucho de los más de cien euros que alcanzan ya en las plazas. «Mira, si no fuera por estos percebes que me dices que vienen de Irlanda en mi casa se cenaría lo de siempre, pero así nos creemos que nos damos un lujazo en Navidad», comenta Nieves Vázquez, una compradora de una gran superficie que lleva una caja de percebes congelados.

Mejora en la presentación

Salvo excepciones, muchos de estos productos son habituales en el mercado todo el año, pero algunos, como el buey o la langosta, tienen mucho más tirón en esta época. «Lo que se está haciendo en muchos casos es mejorar la presentación, que cada vez es más cuidada», señalan desde un sector prácticamente estancado en los dos últimos años y que en Navidad recibe la mayor parte de los ingresos.

Aunque en función del establecimiento que se visite es posible llevarse sorpresas, lo habitual es que la procedencia del producto sea el mar del Norte, Irlanda y Escocia. También pueden encontrarse camarones de las proximidades de Groenlandia, langosta de Cuba o bogavante de Canadá.

Como todo tiene sus peros , el optar por congelados también presenta desventajas. La primera que apuntan los pescadores de bajura y parte de los consumidores es la diferencia en el sabor porque, aseguran, la calidad del producto fresco gallego no se puede comparar con los de ningún otro lugar. En este aspecto no todos están de acuerdo, y menos los consumidores, que en más de una ocasión no logran diferenciar los frescos de los congelados.


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