Las capturas de centolla se reducen casi en un 50% en relación a la campaña anterior
La campaña de extracción de centolla en Galicia está resultando muy floja. La flota de enmalle aún tiene de plazo hasta finales de junio para dedicarse a este recurso, pero las expectativas tampoco son buenas. Cuando se ha alcanzado prácticamente el ecuador de la campaña, puede decirse que las subastas de este crustáceo en la comunidad se han reducido en prácticamente un 50% respecto a la anterior.
Aunque hay que manejar aún datos provisionales -que no obstante variarán muy levemente cuando sean definitivos-, puede decirse que desde que abrió la campaña, el pasado 23 de noviembre, hasta ayer, las lonjas gallegas subastaron alrededor de 155 toneladas de este crustáceo, con una facturación de 2 millones de euros. En el mismo período de la campaña anterior, es decir, del 23 de noviembre de 2006 al 8 de marzo de 2007, se habían vendido casi 309 toneladas, con unos ingresos de 2,3 millones de euros.
Como puede comprobarse aunque la producción se redujo considerablemente, la facturación apenas varía. Y es que la mejor noticia para la flota es que, al menos, en esta edición los precios están siendo elevados, con un máximo de 64 euros por kilo de centollo y una tarifa media de casi 14 euros, desde luego muy por encima de los 35 euros que se pagaron como tope en la campaña precedente, cuando el precio medio apenas llegó a los 8 euros el kilogramo.
Zonas de subasta
El descenso de capturas se hace notar en todas las zonas productoras. En la Zona I, que corresponde a Vigo, pasaron de vender casi 30 toneladas a subastar alrededor de 20, y en la zona II, la de Pontevedra, las 23 toneladas de la anterior campaña se traducen en apenas 16 toneladas durante la actual.
En la ría de Arousa, tradicionalmente una de las principales reservas para el centollo, las lonjas subastaron 55 toneladas en el período noviembre 2006-marzo 2007, para quedarse actualmente en algo más de 46 toneladas.
El descenso también se nota en la Zona VII, correspondiente a A Coruña y Ferrol, donde de 117 toneladas de kilos en el período referido de la anterior campaña redujeron las ventas en la actual hasta apenas 33 toneladas.
Para evitar confusiones, dado que algunas lonjas aún no aportaron los datos oficiales correspondientes a los últimos días de subasta -hay que incidir en que la variación en ese instante será escasa-, lo mejor es referirse a rulas concretas y a la actividad en la recta final del año, pues de este modo puede comprobarse la tendencia a la baja de la centolla en esta campaña.
La lonja de A Coruña, por ejemplo, pasó de 81 toneladas en la recta final de 2006 a sólo 25 toneladas en los dos últimos meses de 2007; Ribeira bajó de 18 a 11 toneladas de centolla, San Cibrao pasó de 14 a 4 toneladas y Muros vendió 13 toneladas menos en esta campaña.
Si esa misma comparativa vuelve a centrarse en las zonas de subasta de Galicia se observa que las lonjas de Vigo pasaron de 22 toneladas de centolla (noviembre y diciembre de 2006) a 11 toneladas (noviembre y diciembre de 2007), Pontevedra bajó de 19 a 11 toneladas, Arousa subastó 40 toneladas y pasó a subastar apenas 29 y las lonjas de A Coruña-Ferrol vendieron 91 toneladas en la recta final de 2006 pero comercializaron sólo 26 toneladas de centolla entre noviembre y diciembre de 2007.
La conclusión que puede extraerse, y así lo atestiguan desde el propio sector extractivo, es que el recurso se ha reducido de forma preocupante, si bien por ahora no cunde la alarma porque el alto precio está compensando la faena diaria