Las cofradías de la Comunitat (excepto en el sur de Alicante, que están en paro biológico) volvieron a faenar. Los profesionales de la provincia de Valencia se reunirán la próxima semana para evaluar la situación del sector tras las medidas propuestas por el Gobierno, que consideran insuficientes, según el presidente de la Federación, Domingo Ciurana.
Los pescadores valencianos salieron ayer a faenar y continuarán trabajando hasta que la Federación Nacional de Cofradías de Pescadores adopte una decisión sobre si se continúa con las protestas.
La jornada se desarrolló sin incidencias en los puertos de las tres provincias. Por ejemplo, en Sagunto los pescadores salieron a faenar y, desde ayer, ya se celebra la tradicional subasta sin ningún problema.
Por si hubiese inconvenientes con el transporte, el presidente de la Cofradía Virgen del Carmen de Sagunto, Alfonso Martínez, ha asegurado que el género "se transporta en pequeños furgones".
Tampoco se produjeron altercados en los puertos de la Marina Alta, donde se retomó la actividad con la excepción de Calpe, cuyos pescadores volverán a trabajar el lunes. A 174 euros se llegó a pagar el kilo de gamba grande de Dénia ayer por la tarde en la subasta de la lonja de pescado tras una semana de huelga. La cigala a 88 euros el kilo, la gamba mediana a 75, frente a los 23 de la última subasta antes del paro, el triple o el doble de lo que se cotizaba la semana pasada.
Pero lo que puede parecer un gran día de trabajo para el sector pesquero, se difuminó en apenas unos minutos cuando se sumaron beneficios y costes. Los patrones de las barcas de arrastre consultados por LAS PROVINCIAS señalaron: "No hemos llegado ni para pagar el gasoil. De los gastos de personal ni hablamos, porque encima las capturas han estado por debajo de la media de un día normal".
Sólo el amor propio, las ganas de traer un jornal digno a las familias, decidió a los marineros de Dénia a salir a altas horas de la madrugada del viernes al mar para intentar conseguir "cuatro duros". El presidente de la Cofradía de Pescadores Juan Sepulcre, se mostró indignado al preguntarle por qué la gamba había triplicado su precio.
La Confederación Española de Pesca (CEPESCA), la patronal que representa a 41 asociaciones de armadores, 1.200 empresas, 1.400 buques y casi 20.000 trabajadores, anunció ayer, por su parte que mantiene el paro indefinido que comenzaron el 30 de mayo . El principal motivo es que consideran "irrisorias" las últimas propuestas del Ministerio de Medio Ambiente, entre las que destaca el aumento en 19 millones de las ayudas directas sujetas al tope establecido por la Unión Europea, pese a que desde hace semanas su titular, Elena Espinosa, insistía en que España ya había alcanzado dicho máximo.
Para las organizaciones pesqueras, que mantienen amarrados a puerto la casi totalidad de los 2.100 buques de la flota de altura (el resto lo harán según vayan regresando a puerto de sus respectivas campañas) y parte de las 11.000 embarcaciones de bajura, el seguimiento de la protesta es aún masivo.
Tras cuatro días de huelga
La protesta no cuenta ya, sin embargo, con el respaldo de las Cofradías de Pescadores, que el jueves terminó su huelga de cuatro días y ha decidido no reanudarla a la vista de las propuestas gubernamentales, que también incluyen una rebaja de las tarifas portuarias, así como un etiquetado específico para el pescado fresco español, a fin de distinguirlo con claridad del importado y potenciar su consumo.
No obstante, algunos de sus miembros regionales, como los representantes cántabros, no están de acuerdo y continuarán con el paro. Según los responsables de CEPESCA, cumplidas dos semanas de cese de actividad las perdidas del sector son cuantiosas, aunque eludieron apuntar una cifra concreta.
Tras insistir en que su situación es "crítica", afirmaron que en la reunión que mantuvieron el jueves por la tarde con la ministra (que se prolongó durante tres horas y media) quedó claro que no existe compromiso alguno de compensaciones a corto plazo y que el único margen de negociación viable es respecto a soluciones a medio y largo plazo.
Por si fueran pocos los problemas del sector, la coincidencia con la huelga de transportistas ha provocado problemas de desabastecimiento de pescado fresco. Eso ha encarecido los precios de cara al consumidor final, pero no en origen. Los pescadores vascos temen que pese a dos años y medio de veda de la anchoa en el Golfo de Vizcaya sus existencias continúen por debajo del umbral de peligrosidad.