A diferencia de otros mariscos, su precio apenas se encarece de cara a las fechas festivas
Cataluña, Valencia y Madrid son las principales compradoras, y en el caso de las cultivadas en Ribadeo, Francia
En todo caso, la explicación de la buena fama de la ostra de Arcade reside en «la buena alimentación que tiene aquí», señala Manuel Amoedo, vicepresidente de la Asociación de Empresarios de Arcade ya que la concentración fitoplancton de las aguas de la zona es la adecuada para que la ostra crezca.
De estas plantas de las Rías Baixas una parte importante sale para consumirse en Pontevedra. En la zona de A Pedra de Vigo la demanda de los puestos de ostreras y de los restaurantes supera las 30.000 unidades al día en la época turística y solo en Arcade se supera esa cifra los días 22, 23 y 24 que son los más fuertes.
Sin embargo, esta cantidad es una porción mínima de las que se destinan a Cataluña, la Comunidad Valenciana y Madrid, los principales mercados de la ostra gallega. Aunque hay una excepción: la de Ribadeo, cuyo principal destino es, curiosamente, Francia, que absorbe el 90% de la producción.
De la ría de Ribadeo habrán salido, al finalizar este año 2007, unas 300 toneladas de ostras recogidas por trabajadores de las tres empresas que trabajan en la margen asturiana del estuario, en Castropol. Este año las ventas a Francia se han reducido levemente con respecto al pasado. Se ha debido a que el país galo cultiva ostra cada dos años, y este les ha tocado recoger producto, por eso durante este curso han demandado menos cantidad que en pasados. Las empresa que recoge ostras en la ría, están vendiendo el kilo, formado por unas 12 unidades, a 2,40 euros aproximadamente. Pero los precios a los que se comercializan al consumidor es un tema diferente.
Precios de lujo
En origen, la ostra de Galicia es ajena a los movimientos especulativos del percebe o de la cigala. «Este año no ha subido. La ostra de Arcade se vende, según el tamaño desde veinticinco céntimos la unidad a un euro y medio», comenta Lucía Martínez, de la empresa Arcade Mar, la única depuradora que existe en la localidad y por la que pasan al año 60.000 kilos de este preciado marisco. La de las restantes zonas se mueve en los mismos límites. El precio del molusco se multiplica para el bolsillo del consumidor según donde se degusta. Si las ostras se toman locales del centro de Madrid, por ejemplo puede pagarse alrededor de cinco euros por unidad, aunque lleguen de Galicia el mismo día en que se ha pagado a 0,25 euros.