En Mercamadrid solo hay producto congelado, de acuicultura o foráneo
Para quien visitase por primera vez el mercado central de abastecimiento de Madrid, Mercamadrid, la actividad en la madrugada de ayer en el peaje de su entrada le parecería frenética y la normalidad completa, solo rota por la presencia de varios vehículos de la policía municipal y de los antidisturbios. Pero las cifras de actividad y un recorrido por el interior de sus instalaciones sirven para comprobar que la huelga del transportes ha hecho una profunda mella en el mercado. «No recibimos nada de pescado desde el sábado. Entraron unos 12.000 kilos y el lunes ya no nos quedaba nada», explica David, empleado del puesto de Puerto de Celeiro en Mercamadrid, la superficie mayorista que tiene la fama de recibir el mejor pescado de España.
Miguel, compañero del mismo establecimiento, apunta que, «en un día normal, se reciben de Galicia, de los puertos de Celeiro y Burela principalmente, unos 6.000 kilos de pescado fresco». En la madrugada de ayer sus mostradores de acero inoxidable lucían una absoluta desnudez, lo que se traduce en alrededor de 30.000 euros que se dejan de facturar diariamente. La situación se repite en los diferentes establecimientos de la ciudad que es Mercamadrid -equiparable a Guadalajara en población -, donde la actividad, dejaba escenas insólitas: empleados sentados sobre las carretillas elevadoras que deberían estar moviendo cajas y cajas de pescado hasta las furgonetas de los compradores.
Con «cuentagotas»
«Entra todo con cuentagotas. Hoy ha llegado algo de pescado, pero nada nacional, solo de cultivo. Lo que ha venido es importado y llega por avión», explica Manuel López, de Novafica. En este puesto suelen recibir, en una jornada normal, 2.000 kilos de producto fresco gallego, «ahora, nada», subraya Manuel, para comentar que lo último entró el martes, «vino en un coche pequeño, desde Vigo, con 200 kilos».
Cada mayorista se apaña como puede. «Hemos conseguido almeja, berberecho y mejillón de O Grove, pero no ha llegado ni siquiera el 20% de lo que recibimos habitualmente», explican en el puesto de Pescados y Mariscos Pallares. Soledad, de La Bilbaína, relataba que había gente que iba con sus propios vehículos a por género: «Yo misma he ido a Vigo para traer berberecho en mi coche». A la pregunta de cuánto, comenta que apenas 200 kilos, «cuando lo normal es recibir mil».
Por eso todo, o casi todo lo poco que quedaba en la jornada de ayer en el mercado de mayoristas era, o bien congelado, guardado en las cámaras, o de acuicultura o llegado de fuera. Merluza chilena, calamares franceses... Dinamarca, Namibia y hasta Rusia se suman a la lista de países de procedencia de la mercancía que abastecía al mercado. De Celeiro, Burela, Vigo o A Coruña, puertos que habitualmente suministran un porcentaje altísimo del pescado que se vende aquí, ni rastro.
«Merluza del pincho, colas de rape, mariscos, todo gallego... es lo que tenemos en condiciones normales, pero ahora hay cola de rape y bacalao de Noruega, merluza de Dinamarca y calamares franceses. Nada nacional», subrayaba, ante la inactividad reinante, Raúl González, de Pescados y Mariscos Somorrostro.
Otro de los aspectos destacados desde que comenzó la huelga del transporte -a cuyos efectos se han sumado en el caso de los mayoristas de pescado las consecuencias del amarre de la flota- es, además, que ante la escasez de producto, los precios han subido, pese a la poca presencia de compradores.
«La gente está parada, no compra, quizá sea porque el sábado hubo como una especie de locura por acaparar y todo el mundo está servido. No sé», comenta González, aunque Manuel López, de Novafica, lo interpreta de modo diferente: «Los pescaderos vienen, y como no hay lo que quieren, no compran. Los precios han subido algo más de un 10% y mañana esperamos que sí entre género, para el que habrá mucha demanda».
Todo de fuera
Sobre la procedencia de la mercancía esperada, la respuesta se repite: posiblemente de Irlanda y Francia, aunque el hecho de que los barcos de bajura vuelvan a faenar aliviará un poco la situación en los próximos días. Los mostradores de Lojamar, Molipesca, Pescados El Timón, Pesca XXI, Pescados Sesmar o El Corte Inglés, este último completamente vacío y cerrado, revelaban el alcance de la enorme escasez de producto fresco. Cambiando de sector en el p laneta Mercamadrid, el mercado de las frutas y las hortalizas no se encontraba en un situación muy diferente.
«Nosotros hemos tenido suerte, porque hemos recibido un camión que venía de Murcia con frutas de hueso, como melocotones y nectarinas. Hemos recibido la mercancía pese a que al vehículo lo han apedreado», explica el mayorista de Frutas Olivar. Peras, kiwis y melocotones se apilan en la entrada del puesto, cuya facturación, según su responsable, no llegará a 5.000, cuando lo normal es que oscile entre los 80.000 y los 120.000 euros diarios. Claudio, de Frutas Navarro y Castillo, saca de la cámara sus últimas existencias: manzanas y kiwis. El desabastecimiento no está tanto en la fruta como en la verdura, que debe llegar a diario y que solo se recibe a cuentagotas. Pero los precios pueden resultar más que disuasorios: cinco euros el kilo de fresas y ocho el de cerezas. Al menos, hasta que la normalidad regrese al mayor mercado europeo de alimentación perecedera.