Las setas son las culpables de que Antonio Muiños decidiera embarcarse en esta empresa en 1998. “Teníamos cultivos de setas, pero bajó la producción y entonces abrimos una conservera.
Al no tener mucha salida, miramos diversos productos, como las castañas, pero al final nos decidimos por las algas y su uso para la alimentación, porque abundaban en la naturaleza y como producto, eran novedosas”, explica Muiños.
Con apenas 12.000 euros de inversión inicial vio la luz hace una década Porto Muiños, una microempresa de entre 8 y 12 empleados, según las necesidades de producción, que el año pasado facturó un millón de euros, un 20% más que en 2006, y que distribuye sus productos a más de cien restaurantes de reconocido prestigio.
Los comienzos fueron duros. “En Sanidad no sabían que las algas fueran comestibles. Tardamos dos años para que la Xunta nos diera permiso para poder capturar algas de la mar, pues pensaban que lo que queríamos era coger marisco”, afirma Muiños.
I+D
Lo novedoso de Porto Muiños es el uso para la alimentación de las algas, ya que su empleo para tratamientos corporales viene de antiguo.
Desde 2002, la compañía destina a la investigación y desarrollo (I+D) el 17% de sus ingresos. Desde hace seis años, con este dinero, el grupo realiza cultivos de estas plantas marinas, de los que, por ahora, sólo uno ha fructificado. Se trata de la especie Combú de azúcar. El proyecto cuenta con la colaboración de la Universidad de A Coruña y el Instituto Oceanógrafico de Santander, y con subvenciones de la Xunta de Galicia. Aunque, como explica Noli Buján, bióloga de Porto Muiños, “es un proceso lento y laborioso”.
Buján explica que la investigación no sólo se aplica a los cultivos. La empresa ha descubierto veinte nuevas especies de algas que se pueden usar para la alimentación. “Ahora, falta ver si se pueden conservar y llegar en perfecto estado al consumidor”, afirma Buján.
Pero no sólo de algas vive Porto Muiños.
La empresa también colabora con Cambalache, empresa dedicada a la pasta, y comercializa canelones y lasaña con base de algas. Además, está inmersa en dos proyectos nuevos. Por un lado, la adaptación del hígado de rape y, por otro, la reutilización de la hueva del erizo de mar en la alimentación.
Porto Muiños espera aumentar su facturación otro 20% este año.