La gran cantidad de horas de sol que disfrutamos en España, junto a la numerosa población que tiene piel y ojos claros con fototipos I y II, contribuyen a la gran incidencia de los tumores de la piel.
Se achaca también el problema del incremento de las lesiones dérmicas malignas y premalignas al excesivo gusto por el bronceado, una moda que sigue teniendo en España muchos adeptos, a pesar de que ya en algunos países como Australia y Japón el mantener la piel blanca vuelve a ser algo deseable.
En España, según un estudio farmacéutico, hace sólo diez años que se tienen en cuenta las reglas básicas de la fotoprotección integral, aunque sólo el 49,22 por ciento de la población las pone en práctica y evita tomar el sol entre las 12:30 y las 15:30 horas, se protege con gafas y con cremas protectoras o bebe suficientemente.
Los dermatólogos siempre han desaconsejado las cabinas de bronceado artificial y alertan sobre el problema de que no suelen estar controladas por personal especializado y no cumplen con toda la normativa para tomar los rayos uva. Se han detectado algunas cabinas que funcionan incluso por monedas y en las que el usuario puede entrar sin la protección adecuada como llevar gafas que evitan daños en los ojos (cataratas y conjuntivitis actínica).
El sol produce en la piel radicales libres, principal factor del envejecimiento cutáneo a medio y largo plazo y por ello hay que aplicarse las cremas protectoras que, además de evitar los efectos que pueden acelerar los cánceres cutáneos, disminuyen el desarrollo de manchas solares y mantienen la piel cuidada y con buen aspecto.
Es conveniente renovar los fotoprotectores abiertos el año anterior porque pierden eficacia y les recordamos que hay que ponerse la crema media hora antes de tomar el sol, renovarla a menudo, sobre todo después de cada baño y ponerse bastante cantidad. También son muy útiles y recomendados por los dermatólogos los suplementos orales con antioxidantes, que completan la acción de las cremas solares.
Los betacarotenos son el arma más efectiva contra el envejecimiento cutáneo y su degeneración provocada por los rayos del sol. Son nutrientes con gran eficacia antioxidante y fotoprotectora. Precursores de la vitamina A que se encuentra en muchas frutas y verduras como la zanahoria, y la calabaza y en general las de color anaranjado o rojo. Al ingerirlos destruyen el oxigeno que resulta de la peroxidacion
El betacaroteno se elimina fácilmente a través de los poros, proporcionando el color similar al bronceado sin necesidad de exponerse al sol, extendiéndose de manera más uniforme y duradera que los bronceadores.
Según estudios recientes se ha llegado a la conclusión de que la exposición a los rayos ultravioletas da lugar a una disminución de los niveles de betacaroteno en la piel y en la sangre. Por eso es necesario mantener los niveles para que su protección sea eficaz. La dosis recomendada es de aproximadamente de 50 milígramos.
Otros alimentos son ricos en vitamina E y necesarios para prevenir el envejecimiento de la piel y evitar las manchas de envejecimiento.
El germen de trigo y su aceite, el aceite de soja, cereales integrales, el aceite de oliva virgen, vegetales de hoja verde y frutos secos.
Por otro lado el zinc es un mineral que promueve la formación de nuevas células y proporciona elasticidad a la piel
Los alimentos con más contenido de zinc son: las ostras, nueces, huevos, almejas, anchoas, atún, germen de trigo, bebidas de soja, legumbres, queso, carnes magras y setas. Todos muy agradables, por cierto.