Sardina y boquerón desaparecen de todo el litoral tarraconense

17-01-2008

La pesca de estas especies bajó a mínimos históricos en el año 2007. Las capturas del resto de pescados se mantienen estables, pero los precios no bajan después de Navidad

A las 11:30 de la mañana se esfumaba el último kilogramo de boquerón de la parada del Mercat Central de Tarragona en la cual atiende Claustre Bonachí. El comprador lo ha pagado a un precio insólito según la pescadera: 9,80 euros el kilo. Y se va contento, porque la especie ya casi no aparece por allí. Este día sólo llegaron a la parada 3 cajas de 7 kilogramos.

Esta escasez de una especie muy popular podría tener una respuesta lógica y previsible, puesto que entre el 18 de diciembre y el 18 de febrero se realiza un paro biológico, es decir, una veda que impide a los pescadores de Tarragona capturarlos. Es decir, los pocos kilogramos que llegan provienen de Barcelona y otros puertos situados más al norte.

No obstante, lo que sí preocupa al sector es que no se sabe qué pasará cuando se reanude la pesca en febrero, ya que a partir de septiembre del año pasado apenas se hicieron capturas de boquerón y sardina. Esta ausencia de pescado azul hizo que los pescadores de Tarragona dejaran de ganar el año pasado un millón de euros.

Según Esteve Ortiz, presidente de la Cofradía de Pescadores de Tarragona, esto es un duro golpe en vista de que es una de las principales especies que se capturan en la zona. Explica Ortiz que la práctica totalidad del pescado azul que se captura en Tarragona ya está colocado y se va a Madrid y Portugal gracias a un convenio con la empresa Pescanova.

No bajan los precios

A pesar de la situación del pescado azul, el resto de las especies o pescado blanco, mantiene un nivel de capturas similar al del año pasado, al menos en Tarragona. Esto haría esperar que el precio se mantuviera similar o bajara después de las fiestas navideñas.


Pero de lo que no se percata el consumidor desprevenido es que ahora buena parte del pescado que se consume aquí ya no se pesca en nuestros puertos. En Tarragona, por ejemplo, algunas de las paradas ya sólo venden pescado del norte de España y del norte de Europa. África y Argentina también les abastecen habitualmente, especialmente de merluza, una de las especies más consumidas.

Precisamente, la dependencia de los pescados del norte ha hecho que este principio de año los precios no bajen, ya que en estas zonas algunas flotas hacen paradas programadas, mientras que otras están a merced de los temporales, especialmente violentos en la última semana.

El bolsillo a régimen

Aunque los precios no han bajado, lo que sí ha cambiado son las preferencias de los consumidores después de la resaca de las fiestas.En una consulta con las paradas del mercado de Tarragona si antes el marisco y el rape eran los reyes, ahora los compradores están más pendientes de las ofertas. Se venden las especies más pequeñas y más baratas y, sobretodo se piden los que dan mejores resultados para prepararlos hervidos o a la plancha, y es que, el propósito de bajar de peso también se nota en la compra del pescado.


Los paradistas coinciden en que los clientes mantienen la frecuencia con la que consumen productos del mar, pero ahora están más pendientes del precio.

Según un estudio de consumo realizado por el Ministerio de Agricultura Pesca y Alimentación en el año 2005, los hogares españoles que compran pescado fresco lo hacen en su mayoría dos o tres veces a la semana (el 40%), o una vez a la semana (37%), lo que habla de un público con unas costumbres muy establecidas.

Con unas 80 embarcaciones, la cofradía de Tarragona es una de las más grandes por volumen de capturas de Catalunya. En 2006 obtuvieron 4.442.756 kilogramos de pescado, lo que en esas fechas les colocaba en primer lugar por delante de las cofradías de Roses y Vilanova i la Geltrú.

Pescadores importados

Pero el sector no llega a buen puerto, según explica Esteve Ortiz, puesto que el número de embarcaciones y pescadores ha bajado sostenidamente en los últimos años y se prevé que 2008 no sea un buen año.


Un ejemplo: para el inicio de la temporada de la sardina en febrero se ha debido contratar en origen a once pescadores senegaleses durante un año gracias a un convenio con el Instituto Social de la Marina. Esta temporada resultó imposible encontrar personal local para las tripulaciones.

Otro hecho que se espera haga desaparecer definitivamente algunas embarcaciones es el hecho de que la Generalitat comenzará a tramitar este año las ayudas europeas para los barcos que desean retirarse y se espera que unas diez embarcaciones se acojan a las medidas.

Recalca Ortiz que los consumidores también pueden aportar su grano de arena para mejorar la salud del sector. La principal medida consiste en estar atentos a la etiqueta que deberían tener los productos en todas las tiendas y que deben hacer constar dónde se ha efectuado la captura.

La fiscalización en los mercados en este punto es mínima y es muy común ver carteles escritos a mano que anuncia que se trata de 'pescado de Tarragona', cuando en realidad no lo es, tal como cuenta Mari Carmen Budesca, de la pescadería Carmita, cansada ya de luchar con una competencia desleal de la que los consumidores no siempre se percatan.

Ortiz recomienda tener un pescatero de confianza, que no le engañe sobre el origen y el tiempo de conservación de lo que se está comprando.

Para saber que el pescado tiene una buena conservación en la tienda es recomendable que esté envuelto en hielo, o, al menos tenga una base por debajo.

No debe haber grandes montones.

Se debe colocar en cajas, sobre una superficie inclinada para permitir la salida de líquidos.

Las fuentes de calor, como unos focos, no facilitan la conservación.

No es una buena práctica que se riegue o pulverice con agua el producto, pues puede ser una forma de enmascarar la falta de frescura, pues gracias al agua el pescado brilla más.

Es importante estar atento a la etiqueta. En el pescado fresco debe indicar el nombre comercial, el método de producción (pesca extractiva, pescado en aguas dulces, criado o de acuicultura, marisqueo...), el nombre de la zona de captura o cría, el modo de presentación (eviscerado, con o sin cabeza, cocido, fileteado, descongelado...) y el peso neto en el caso del envasado. -Fuente: OCU

El 'Engraulis encrasicolus' (nombre científico) 'seitó' o boquerón, es uno de los grandes ausentes del mercado. Al paro biológico que impide pescarlo entre el 18 de diciembre y el 18 de febrero en las costas de Tarragona se le ha unido el hecho de que, según los pescadores, la población de adultos se ha reducido drásticamente.

La nefasta temporada de 2007 ha hecho saltar la alarma en la Generalitat que ha encargado al Consell Superior d'Investigacions Científiques un estudio de investigación que costará 180.000 euros y cuyos resultados estarán listos al término del primer trimestre de este año.

Si los estudios encontraran que efectivamente se ha reducido la población, se ha llegado a un acuerdo con el gobierno central para poner en marcha un Plan de Recuperación de la Anchoa del Mediterráneo que implicaría establecer zonas protegidas para la puesta, incrementar la talla mínima de captura, reducir las descargas máximas y limitar el acceso de barcos foráneos a los caladeros.

En Sant Carles de la Ràpita, donde se concentra una de las principales flotas de arrastre del litoral catalán, el año pasado bajaron significativamente las capturas de tres especies de relieve, como son el rape, la merluza y el salmonete.

Durante todo el 2007 se subastaron 180.700 kilos de merluza, frente a los 253.600 del año anterior. En el caso del rape, el descenso de capturas fue del 44,5 por ciento, pasando de los 146.000 kilos del 2006 a sólo 81.000 del año pasado.

Pero el descenso más acusado fue el del salmonete. Finalmente pasaron por la lonja unos 143.000 kilos de este pescado, cuando el año anterior se habían superado ampliamente los 260.000.

A estos descensos sonados hay que añadir una pesca también muy discreta de especies de poco valor en el mercado.

Una situación que se empezó a notar ya en primavera, «cuando no había crías de estas especies», explica el presidente de la Confraria de Pescadors Verge del Carme, Josep Tomàs Fèlix. Los pescadores lo atribuyen a la riada del Ebre en Semana Santa, «que apartó estas crías de la costa».

Así las cosas, el conjunto de capturas en el puerto de la Ràpita bajó el año pasado un 9 por ciento, situándose en los 3.455 toneladas.

Según Fèlix, la situación de las diferentes especies presentes en el litoral del Ebre varía mucho según el año, la meteorología y las condiciones del mar, entre otros factores. «No podemos hablar de tendencias al alza o a la baja... cada temporada cambia y de repente, multiplicamos las capturas de una especie que parecía escasa», asegura.

Así, el año pasado fue excepcional por lo que se refiere a las capturas de galera, pulpo de roca, el langostino, lenguado y dorada. -


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